"Prana" se refiere a la energía vital y "Ayama" significa control.
Practicar un Pranayama significa controlar la respiración y el flujo de energía que deriva de ella, activando la fuerza vital.
Con el paso del tiempo, perdemos la capacidad natural de respirar con la que nacemos, y sólo utilizamos una pequeña parte de nuestro potencial.
El estrés, la ansiedad, el miedo y la autoexigencia contribuyen a alimentar una respiración deficiente i/o superficial, deteriorando también el organismo.
Del mismo modo que nuestro ánimo y nuestros procesos mentales o psicológicos influyen en nuestro modo de respirar, la respiración influye en nuestro modo de estar en el mundo.
Es un puente entre lo físico, lo emocional y lo mental. Respirar de forma profunda y completa, nos permite conseguir un estado de gran relajación eliminando la tensión muscular, aportando una mayor cantidad de oxígeno a la sangre y a los órganos, la mente se vuele más clara.
Mis clases de Pranayama duran 45 minutos durante los cuales explicaré varias técnicas de respiración: refrescante, relajante y finalizada a la reactivación del sistema linfático; además de técnicas de concentración como la práctica de Trataka (fijación de la mirada) finalizada a estabilizar la dispersión mental y en consecuencia a mejorar la concentración.

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